En España, casi las dos terceras partes del parque automovilístico lleva motor diésel, un dato cuya causa hay que explicar mayoritariamente en clave económica. No en vano, el comprador de un vehículo de gasóleo busca una compensación del sobrecoste mediante el ahorro en combustible, tanto en litros consumidos como en coste por litro del mismo.

Es una creencia genéricamente asumida que un coche de gasoil supone una opción más ventajosa por dos razones: el mejor precio de este combustible (aunque acercándose progresivamente a la gasolina) y el menor consumo de los coches diésel en relación con ejemplares homólogos en cuanto a prestaciones y potencia que funcionan con gasolina. Si bien el precio en origen de esta última es más bajo, los impuestos que se le aplican convierten en más económico al gasoil.

Para la gama media de precios, la diferencia de un motor diésel respecto a uno de gasolina se mueve en torno a un 15-20 %, una brecha que puede expandirse hasta el 25 % si la compra se efectúa bajo financiación. En lo que respecta al consumo de combustible, si bien es cierto que las diferencias entre ambos modelos han disminuido, el motor diésel sigue en ventaja. Para ello existen bases mecánicas concluyentes: por un lado, el ciclo termodinámico de los motores de gasóleo ofrece mayor rendimiento que el de los motores de gasolina y, por otro, el gasoil es más eficiente al ser capaz de obtener más energía por cada litro de combustible consumido por el motor.

La tradicional brecha de coste en consumo de combustible entre ambas variantes se ha recortado por dos fenómenos simultáneos: los últimos avances tecnológicos introducidos en los motores de gasolina han reducido considerablemente su consumo mientras que en los motores diésel, los sistemas de postratamiento de gases para adecuarse a la normativa de emisiones lo han aumentado.

Un ejemplo práctico.

Un coche de determinada potencia y cilindrada, en versión gasolina cuesta 2500 euros menos y consume 2,3 litros más cada 100 km. Calculando 15000 kilómetros anuales, tendríamos que el de gasolina consumiría, a razón de 10,1 litros a los 100 km, 1515 litros de gasolina, es decir, unos 1550 euros. Mientras tanto, el de gasoil, con un consumo de 7,8 litros, supondría un gasto anual de unos 1050 euros. Es decir, un ahorro de alrededor de 500 euros a favor del diésel. Ello significa que dado que el coche de gasolina vale 2500 euros menos, para que compense comprar un diésel la vida útil del coche no debe ser inferior a siete años o, de serlo, sería necesario circular al menos 100.000 kilómetros anuales.

En consecuencia, para un uso intensivo del coche será rentable un motor diésel.